Arequipa, la ciudad de los volcanes

Después de nuestra divertida y estresante experiencia en Huacachina, afrontamos unas doce horas en bus, vimos un amanecer espectacular (bueno, debo decir vi, porque Quico estaba roncando) y luego unos paisajes fascinantes, hasta llegar a Arequipa.

Al igual que Ica, Arequipa ciudad está ubicada en el Departamento que lleva su mismo nombre, al sur de Perú. Es conocida como la ciudad blanca porque el componente más popular utilizado para la construcción es el sillar, un material de naturaleza volcánica que tiene un color blanco/gris. En las construcciones contemporáneas se ha evolucionado a utilizar otros materiales, pero estando en el Casco Antiguo es imposible no maravillarse por las imponentes edificaciones coloniales en sillar como La Catedral o el famoso Monasterio de Santa Catalina.

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Para nosotros, Arequipa es la ciudad de los volcanes ya que está rodeada de tres volcanes que no se pierden de vista sin importar donde estés: El Misti, El Chachani y El Picchu Picchu. Los notamos en cuanto llegamos. Nuestra habitación aún no estaba lista en El Albergue Español, el hostal donde nos quedaríamos una noche, así que aprovechamos para subir y disfrutar de la terraza donde tuvimos unas vistas fabulosas de los tres volcanes junto con otras montañas que rodean la ciudad.

Estuvimos cuatro días en Arequipa ciudad, luego tres días en el Cañón del Colca (localizado en el mismo Departamento) y después nuevamente regresamos a la ciudad un día más para recuperarnos. Pronto estaremos compartiendo con ustedes la magnífica experiencia que tuvimos en El Colca. En este post les contaremos sobre los paseos, comidas y recomendaciones de Arequipa.

Gran parte del tiempo lo dedicamos a pasear por el centro disfrutando del ambiente festivo que se respiraba por ser las Fiestas Patrias. Además, los primeros días intentamos tomarlo con calma ya que Arequipa está a 2380 metros snm y a mi me afectó la altura. Encima teníamos que preparanos para una mayor altura, a la que estaríamos en El Colca.

Tras varios matés de coca y comidas ligeras empecé a sentirme mejor y estuvimos listos para recorrer la ciudad. Visitamos los siguientes lugares que les resumimos a continuación:

La Plaza de Armas

Caminando unas cuantas cuadras más abajo de nuestro hostal, llegamos a la Plaza de Armas, una de las plazas más hermosas que hemos visitado. A mí me sorprendió el contraste de las edificaciones coloniales en sillar con las palmeras que rodean la fuente de bronce que se encuentra en el centro de la plaza.  El norte de la plaza está ocupado por La Catedral y en el resto están los portales de Arequipa (actualmente oficinas de la municipalidad), la Iglesia La Compañía y la Iglesia Nuestra Señora de la Merced.

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La Catedral de Arequipa

Entramos a visitar La Catedral ya que Majo y Ale nos dijeron que se podía acceder al tejado para tener una vista muy buena de la ciudad y sus alrededores. La Catedral fue construida en el siglo XVII, la mayor parte en sillar.

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El acceso cuesta 15 soles (4.50 USD) y es obligatorio tener un guía a quien se le paga aparte. Primero visitamos el interior de La Catedral y nos llamó la atención el órgano que reposa en la parte trasera. Fue traído desde Bélgica y es de los más grandes de América del Sur; frente a él se encuentra el altar fabricado con mármol. Actualmente este órgano se toca todos los días a las 5 de la tarde. También accedimos al museo y vimos varias reliquias religiosas y objetos de valor. Después nos dirigimos al tejado, donde pudimos ver las dos grandes torres, todas sus campanas y la magnífica vista de los volcanes y la ciudad.

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La estructura de La Catedral se ha visto perjudicada en varias ocasiones, las más notorias: en un incendio en 1844 por lo que fue reconstruida en 1868 y posteriormente, en 2001, el fuerte terremoto que azotó Perú destrozó sus dos grandes torres, una de ellas cayendo sobre la nave central. En el 2002, el 15 de agosto, fecha del aniversario de Arequipa, culminó la última reconstrucción de la misma.

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Monasterio de Santa Catalina

El Monasterio de Santa Catalina fue fundado en 1580 y está completamente construido en sillar. También es llamado Convento de Santa Catalina ya que en el residían las religiosas, apartadas de la ciudad por los gruesos y gigantescos muros que rodean el complejo. La más famosa de ellas fue Sor Ana, a quien los arequipeños le atribuyen milagros y predicciones e incluso está en proceso de pasar a ser la primera Santa de Arequipa. El Monasterio tiene una superficie de 20,000 metros cuadrados, convirtiéndolo en una pequeña ciudad donde encontramos claustros, dormitorios a los cuales les llaman celdas, calles, huertas, una iglesia y hasta un cementerio propio. Su edificación es preciosa, colorida y llena de detalles diferentes en cada espacio.

Llegamos a visitar el monasterio por la mañana y la entrada nos costó 40 soles (12 USD cada uno). Se puede hacer la visita guiada o por cuenta propia. En la entrada nos dieron un mapa con el que íbamos guiándonos todo el recorrido ya que decidimos hacer la visita por cuenta propia. Nos quedamos alrededor de dos horas, pero el tiempo realmente depende de cada uno.

Al entrar pasamos primero por el Patio del Silencio, el lugar donde las religiosas rezaban en completo silencio, luego llegamos al Claustro de las Novicias, un espacio al aire libre con columnas grises en sillar formando arcos alrededor de los árboles que aún conservan.

Más adelante llegamos al Claustro de los Naranjos, mi favorito, todo pintado en azul y con detalles blancos en el techo. Tiene este nombre por los árboles de naranjo que se encuentran en el medio del claustro.

Subimos a una terraza desde la cual se veían los famosos volcanes y el resto de la ciudad. Visitamos todos y cada uno de los espacios del Monasterio por donde se podía pasar viendo las celdas de las religiosas, la lavandería, la cocina e imaginándonos como sería la vida allí dentro. Finalmente llegamos al Claustro Mayor, el claustro más grande de todo el Monasterio que viste con paredes pintadas de un color ladrillo fuerte. El contraste de colores y formas que hay por todo el Monasterio y cómo las plantas hacen juego con los mismos es admirable.

El Mercado de San Camilo

Una mañana nos fuimos a desayunar al mercado de San Camilo. Al llegar nos asombramos con lo grande que es y la gran variedad de cosas que venden, desde frutas hasta artesanías, embutidos y más. Estaba bastante ordenado y señalizado.

Recorrimos todas las áreas parando en los puestitos que nos llamaban más la atención. Al final descubrimos un área donde hacen “sanguches” de pierna, de lomo, de queso, de palta, en fin, de lo que quieran, con el famoso pan arequipeño. Pasamos por allí pero no nos detuvimos porque antes fuimos a tomar un jugo de frutas. Hay miles de puestitos pequeños donde solo atiende una chica y te ofrece algún jugo o batido de frutas. Pedimos el “mixto” que es una combinación de frutas entre las que incluye: platano, papaya, papaya arequipeña, durazno y manzana. ¡Estuvo buenazo!

Después del jugo, Quico se comió un “sanguche” de cerdo que además llevaba cebollas encurtidas y mayonesa, ¡delicioso! Yo no pedí uno porque con el jugo ya estaba llena, pues es bastante contundente, pero le di varias mordidas al de Quico porque no me pude resistir.  Después nos fuimos al pasillo de las frutas y nos compramos varias mandarinas, palta y luego una bolsita de pan arequipeño por 1 sol, en el pasillo de la panadería.

El Claustro de la Compañía

En Arequipa se nota mucho más la presencia  de la conquista española que en cualquiera de las otras ciudades que hemos visitado en Perú. Esto se debe, en gran parte, a que se han preservado muchos edificios con el diseño y arquitectura de la época. En vez de mantenerlos cerrados, lo que ha hecho el gobierno de la ciudad es arrendar los espacios a restaurantes y comercios, principalmente turísticos. Esto hace que la ciudad tenga un toque muy especial ya que caminando por allí nos encontrábamos con entradas a patios internos con pequeñas plazas y al entrar veíamos las puertas a comercios o restaurantes.

En uno de nuestros paseos encontramos una de éstas entradas y quedamos en el Claustro de la Compañía. Este complejo consta de dos pisos. En el primero hay una fuente en el medio y un gran espacio abierto, rodeado de columnas trabajadas con relieves de distintas formas que fue lo que más nos llamó la atención. Subimos al segundo piso en dónde nos quedamos sentados bastante tiempo contemplando la puesta de sol y viendo pasar a otros visitantes, que, al igual que nosotros, se quedaban asombrados con la belleza de este lugar. Al bajar descubirmos que había otro claustro de tamaño mas reducido y un paseo que comunica con la calle trasera.

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Bordenado el Río Chili

Un día decidimos ir a explorar los puentes que cruzan sobre el Río Chili, el cual atraviesa la ciudad de Arequipa. El más antiguo es el Puente Bolognesi construido en sillar, seguido del Puente Grau también en sillar. Quico tenía muchas ganas de llegar hasta el Puente Fierro, que según los arequipeños fue diseñado por Gustave Eiffel.  Salimos temprano y caminamos hasta una calle principal por donde seguimos bordeando el río. Lastimosamente el paseo que bordea el río no está muy bonito y al final no conseguimos llegar hasta el Puente Fierro porque el camino no se veía muy seguro en mi opinión, así que solo nos detuvimos para girarnos y contemplar el paisaje y luego retomar el camino hacia el centro de la ciudad.

Picantería La Capitana

Las picanterías son restaurantes de comida tradicional donde sirven platos muy abundantes. Llegamos ahí después de leer sobre estos locales tradicionales en Internet. No es de los lugares más baratos para comer,  pero está muy bien de precio por la cantidad de comida que te ofrecen y además por la experiencia.

El 90% de las personas que estaban allí eran peruanos. Las mesas son compartidas. No hay turnos sino que tienes que esperar cerca de una mesa, atento a las sillas que queden libres y ser más rápido que los demás. Nosotros llegamos y al principio estábamos un poco confundidos hasta que se nos acercó una mesera y nos llevó a una mesa que pronto tendría algunos puestos libres.

Nos sentamos finalmente y unos minutos después llegaron cuatro señores arequipeños a acompañarnos durante nuestro almuerzo. Quico se comió un cuy a la brasa. Normalmente sirven 1/4, pero en la Picantería La Capitana le sirvieron uno entero y se lo comió todo. Yo pedí un menu americano que constaba de locro de papa, estofado de ternera, arroz blanco, tallarines rojos y una ensaladilla. Los señores nos recomendaron mucho los tallarines rojos y definitivamente estaban deliciosos. Compartimos un par de jarras de chicha morada con ellos e intercambiamos unas cuantas palabras entre tanta comida. Salimos rodando pero todo estuvo exquisito. Si están en Arequipa, no dejen de ir a uno de estos tradicionales y únicos restaurantes.

INFORMACION PRACTICA

Transporte Ica-Arequipa: Bus de la compañía CIVA – Precio del tiquete: 26 USD – 12 horas de recorrido.

Hay otras compañías que también ofrecen el transporte. Los tiquetes se pueden comprar en https://busportal.pe/ donde también encontraras información sobre las tarifas, rutas y horarios

Hospedaje: En Arequipa nos hospedamos en dos hostales diferentes por temas de disponibilidad:
1.El Albergue Español: Precio por noche de una habitación privada doble: 12 USD
2. Cazorla Hostel: Precio por noche de una cama en dormitorio compartido: 6 USD

Para más información de ambos hostales: http://www.tripadvisor.com donde hemos dejado nuestra opinión completa.

Lo que no puedes dejar de visitar: la Plaza de Armas, el Monasterio de Santa Catalina y la Picantería La Capitana.

Recomendaciones para el mal de altura: Después de informarme y leer mucho sobre el mal de altura al encontrarme fatal el primer día que llegamos a Arequipa, les dejo la siguiente información:

  • El mal de altura ocurre porque a mayor altura, las partículas de oxígeno están más dispersas en el aire lo cual hace que al respirar, inhalemos menos oxígeno del que estamos acostumbrados.
  • Los sintomas varían dependiendo de la persona y hay personas, como Quico, a quienes no les afecta. Aún no se ha determinado por qué le afecta a algunas personas y a otras no.
  • Los síntomas más comunes son: dolor de cabeza, cansancio muy rápido (que fue mi caso), mareo y vómito.
  • Para evitarlo les recomiendo 100% tomar té de coca o masticar hojas de coca o caramelos de coca. Están por todas partes y para mi fue muy efectivo.
  • Dormir y descansar. Intentar no esforzare demasiado los primeros días.
  • Evitar las carnes a toda costa. Se recomienda comer alimentos ricos en azucar como los carbohidratos y las frutas.

Fecha de nuestra visita: 29 de Julio al 5 de Agosto


Para más información sobre Arequipa o si tienes alguna pregunta sobre nuestro post, déjanos un comentario o escríbenos a mochilasrojas04@hotmail.com

Si quieres saber más sobre nosotros: About

Un 28 de julio en Huacachina

Huacachina es un oasis localizado a unos pocos kilómetros de Ica, capital del Departamento que tiene este mismo nombre, y a 74.5 kilómetros de Paracas. Actualmente es un destino muy turístico por ser uno de los pocos oasis naturales que aún permanecen en América y también para los amantes del sandboarding ya que las dunas que lo rodean son perfectas para practicarlo. Habíamos visto muchas fotos del paisaje y estábamos muy emocionados y encantados de ir y contemplarlo nosotros mismos, pero ¡vaya día que escogimos!

El 28 de julio es el día de la Independencia de Perú y el inicio de las Fiestas Patrias. Evidentemente, todo lo relacionado con el turismo es mucho más caro durante estos días.

Este año, el 28 fue jueves, los peruanos comenzaban cuatro días feriados y, cómo no, la mayoría aprovecha para salir de su región a conocer los otros rincones maravillosos de este país.

Ya que no pudimos quedarnos más tiempo en Paracas, decidimos que esa noche la pasaríamos en el bus hacia Arequipa, que teníamos que tomar a las 9:30 pm en Ica. Reservamos dos plazas en un minibús que salía a las 3:00 pm desde nuestro hostal. Este bus nos llevaría a Huacachina para hacer el típico paseo turístico, por nuestro limitado tiempo, que consiste en dar unas vueltas en buggy por las dunas y lanzarse con las tablas por las pendientes de arena. Después nos iríamos a Ica (donde teníamos que abordar el bus). Además, disfrutaríamos de la puesta de sol y las vistas del oasis que eran muy prometedoras.

Con esto en mente, salimos de Paracas con una hora de retraso y al montarnos al minibús nos informaron que, por ser un día tan señalado:

  1. Los transportes no podían llegar hasta el oasis, por lo que nos dejarían como a 1 km de distancia que tendríamos que caminar. Por lo menos podíamos dejar las mochilas rojas en el minibús ya que después nos llevarían a la terminal terrestre de Ica.
  2. Que solo serían 40 minutos en el buggy en vez de los 60 que son normalmente, por el mismo precio.

Pasamos primero por Ica, ya que esa era la ruta establecida, y había mucho tránsito; realmente parecía que todo Perú había decidido ir allá ese día a esa hora. Nuestro transporte se detuvo en medio de una rotonda ya que unos chicos de otro bus decidieron unirse al paseo y tuvimos que esperarlos un buen rato, como si fuésemos con tiempo de sobra.

Luego encaramos la carretera hacia Huacachina, pero las hormigas avanzaban más rápidas que los coches, así que el conductor decidió que el carril destinado al sentido inverso sería nuestro carril. A todo esto, nosotros íbamos en los asientos delanteros, al lado del osado conductor viendo cómo iba esquivando los coches que venían de frente saliéndose de la carretera por el lado izquierdo. ¡Madre mía!

Así avanzamos bastantes vehículos hasta que encontramos el punto que no podíamos seguir porque empezaban a aparecer policías de tránsito. El trayecto, que, en teoría, era de una hora, ya sumaba la segunda, el sol ya estaba a punto de acostarse y nosotros teníamos que afrontar una colina con su respectiva subida y bajada para llegar al buggy.

Por fin, el minibús se detuvo y empezamos a caminar hacia el oasis. Faltaban menos de 10 minutos para las 6 de la tarde y a media subida la guía nos dice que debemos empezar a correr porque después de las 6, no saldría ningún buggy hacia el desierto. Entonces todos empezamos a correr colina arriba, después colina abajo, hasta llegar al punto donde empezaría el circuito. Y a todo esto el sol ya había desaparecido.

Montados en el buggy, nos abrochamos los cinturones, cerramos todos nuestros bolsillos y empezó la diversión. Los conductores de éstos pequeños vehículos se conocen las dunas como la palma de su mano, ya que conducen rapidísimo, y no frenan hasta el último momento, si es necesario, haciendo giros de 180 grados en las crestas de las dunas. Todo esto iba acompañado de los gritos de la mayoría de los pasajeros. Era como estar en una montaña rusa elaborada por la naturaleza, y ya sabíamos que en cualquier momento habría una bajada en picado y que una vez más las gargantas de los pasajeros la acompañarían con sus más sinceras expresiones, entre ellas la de Gaby que me ensordecía especialmente.

huacahina 1Por fin llegamos a la mitad del recorrido y nos detuvimos en lo alto de una duna, donde estaban 2 grupos más, lanzándose con sus respectivas tablas por la pendiente. A este punto el conductor empezó a sacar las tablas de la parte trasera y las fue repartiendo. Después de tanta adrenalina, Gaby decidió que la mejor opción era regresar al buggy y no lanzarse con la tabla. Yo esperé a que todos se lanzaran para pensarlo un poco más y finalmente me decidí. Yo era el último y los dos que se acababan de lanzar, al llegar abajo pensaron que lo mejor era darme la espalda y avanzar lo más lento posible. Me puse en posición, con el pecho sobre la tabla y las manos agarrando la parte delantera y empecé a descender. No podía cerrar los ojos porque me veía llevándome por delante a los dos que no tenían la mínima intención de acelerar el paso o apartarse. Les empecé a gritar y finalmente pude frenar a tiempo, pero terminé con los ojos llenos de arena, pues no me había puesto ningunas gafas.

Una vez abajo, nos dirigimos a lo más alto de otra duna para tirarnos nuevamente. Esta vez me sumé a la decisión de Gaby porque ya tenía bastante arena en los ojos y quería dejarles un poco para los próximos días. Emprendimos el trayecto de regreso al oasis. En ese momento ya era tan oscuro que solo el conductor sabía lo que había delante, así que, aunque fuera llano la gente gritaba.

Al llegar a Huacachina, la adrenalina del paseo en buggy se convirtió en nervios… eran las 6:45 pm, teníamos el minibús a una colina de distancia y nuestro bus a Arequipa salía a las 9:30pm. Nosotros aún teníamos tiempo, sin embargo, había otra pareja española que tenía que tomar el bus a las 7:15 en Ica. La guía nos reunió al costado de un restaurante y se dio cuenta que faltaban dos personas de nuestro grupo. La pareja española se iba poniendo nerviosa e indignándose, la guía igual e iban contagiando al resto del grupo.

El pueblo estaba lleno de gente con un ambiente festivo y la única calle por donde podían transitar los coches estaba colapsada. Parecía imposible poder encontrar a nadie en ese caos. Al final aparecieron, habían tenido la brillante idea de dar la vuelta al oasis sin avisar a nadie y a todo esto la guía había salido a buscarlos. El chico español salió en su busca para alertarla de que ya estábamos todos y podíamos retomar el camino a Ica. Una vez reunidos todos, otra vez, anduvimos colina arriba, colina abajo, hasta que vimos que el minibús había podido acceder y empezaba a ascender. Nos montamos todos.

Al sentarnos, nuevamente, al lado del conductor, le dije:

-“¿Ahora qué?” ya que necesitábamos ir en sentido contrario y el no parecía tener intenciones de dar la vuelta.

-“No podemos girar aquí, es estrecho, tenemos que llegar al Oasis.” me respondió.

-“Noooooooo, será imposible llegar, hay demasiados carros.”

Por suerte en lo alto de la colina había un poco más de espacio para realizar la maniobra, y así se hizo.

En el camino no dejamos de mirar el reloj hasta que, por fin, llegamos a la parada de la compañía de buses Cruz del Sur, de donde salía la otra pareja, a 5 minutos para la salida de su bus. ¡Un poco más y pierden el viaje!

Después de toda la odisea, nos dirigimos a la terminal terrestre de donde saldríamos nosotros. Ya solo nos quedaba esperar que no pasara ningún imprevisto más con el bus que nos llevaría a Arequipa, y así fue. Salimos a la hora prevista, y terminamos así este día de la Independencia tan emocionante y estresante en Huacachina.

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La única foto de Huacachina, que pudimos hacer, desde el buggy, con la poca luz del día que quedaba.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Transporte Paracas-Huacachina-Ica: Lo reservamos en el hostal por 20 soles cada uno (6 USD)

Buggy + Sandboarding: También lo reservamos en el hostal por 35 soles cada uno (10,60 USD).

Como les comentamos, normalmente son 60 minutos. No es necesario contratarlo con antelación ya que al llegar a Huacachina hay mucha gente ofrenciendo el servicio, pero puede ser más costoso.

Nuestras recomendaciones:

  • No visitar Huacachina un 28 de julio 🙂
  • Si tienes un billete contratado (bus, avión, etc.) asegúrate de poder estar cerca del lugar de partida con suficiente antelación. No es la primera vez que me encuentro pendiente del reloj para ver si llegamos o no a tiempo.
  • Es preferible quedarse por lo menos una noche en Hucachina para disfrutar del amanecer entre las dunas, el paisaje, el paseo y el atardecer, con tranquilidad.
  • También es recomendable reservar un hotel con tiempo, tomando en cuenta que en el oasis habitan alrededor de 100 personas y las opciones de estadía son muy limitadas.
  • Para el sandboarding, ponte unas gafas y prepárate para llenarte de arena por todas partes, ¡literal!

Paracas: arena, viento y biodiversidad

Después de unos lindos días en Lima viajamos a Paracas, un lugar con un encanto muy especial. Para llegar tomamos un bus de cuatro horas desde Lima. La parada del bus en Paracas estaba muy cerca de nuestro hostal así que agarramos nuestras mochilas rojas y caminamos por la calle principal  hasta llegar al Paracas Backpackers House, donde nos hospedamos cuatro noches. Al llegar nos recibió el dueño llamado Alberto, quien fue muy amable y diligente. Nos mostró todas las instalaciones, nos dio recomendaciones y direcciones de dónde comer, de los mini mercados más cercanos e incluso nos aconsejó sobre nuestra ruta durante los próximos meses.

Paracas es un pueblo en una península que recibe su mismo nombre, ubicada en la costa de Perú. Quedé encantada con sus hermosos paisajes que mezclan el desierto y el mar y con la tranquilidad que transmite este pueblo y su gente. Para los peruanos, Paracas es el lugar perfecto para vacacionar y para la mayor parte de los visitantes es el puente hacia las Islas Ballestas. El pueblo es pequeño, tiene una calle principal, una plaza y un paseo al borde de la playa lleno de restaurantes y puestitos de artesanías. Todo se puede recorrer en menos de un día.

Al llegar salimos a caminar por el paseo y yo me asomé a cada puestito artesanal por curiosear. Notamos que en la playa no mucha gente se baña porque está llena de embarcaciones coloridas que son también parte del paisaje. Llegamos hasta una calle diagonal, donde Alberto nos informó que se encuentran los locales de comida buenos y baratos para almorzar.

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En la mayoría de los restaurantes tienen un menú que cuesta entre 15 y 20 soles (4.50 a 6.00 USD). También hay más baratos, pero con opciones reducidas y menos llamativas. El menú consta de dos platos y una bebida que casi siempre es chicha morada, limonada o Inca Kola.  Nosotros almorzamos un menú en un lugar distinto cada día y nos sobraba para la cena porque las porciones que sirven son bastante grandes. La comida que más nos gustó fue la del Restaurante El Angel. Allí nos tomamos dos sopas deliciosas de pescado como primer plato y de segundo, Quico pidió un chicharrón de pescado y yo un arroz con mariscos, ambos buenísimos.

Tuvimos mucho tiempo para relajarnos y disfrutar de la playa (aunque sin bañarnos) tirados en la arena leyendo, escribiendo, charlando o simplemente viendo el paisaje. También hicimos dos excursiones que les compartimos a continuación:

Paseo en Bicicleta

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Rentamos un par de bicis por 25 soles (7.50 USD) cada una en el hostal. Queríamos ir a la Reserva Nacional de Paracas y visitar sus playas y miradores, así que Alberto nos explicó la mejor ruta para llegar. Empezamos a pedalear por la calle principal, el día estaba soleado, el cielo azul y soplaba una brisa fresca que no permitía que sintiéramos tanto calor.

Nos perdimos un poco, pero con ayuda de los lugareños logramos encontrar la carretera que lleva a la entrada de la Reserva.  Nuestro entorno  cambió por completo y de pronto estábamos pedaleando en medio del desierto, rodeados de planicies amarillas y montañas de arena, ¡un paisaje hermoso! Unas pedaleadas más adelante, la brisa se transformó en un viento fuerte que levantaba la arena y nos obligaba a esforzarnos cada vez más para avanzar, teniendo menos visibilidad. Aún así, seguimos andando y finalmente llegamos a la entrada de la Reserva, pero sólo hasta allí.  Uno de los guardias que controla el acceso  nos recomendó regresarnos y no entrar con las bicicletas porque estábamos en medio de una “lluvia de arena” y dentro la Reserva sería peor.

Paracas, recibe su nombre por los vientos que la caracterizan, que pueden llegar hasta los 50 km/h, levantando una gran cantidad de arena y polvo. En quechua, “para” significa lluvia y “acca” arena, por lo que Paracas significa “lluvia de arena”.  Benjamín ya nos había advertido sobre éstas típcas lluvias de arena, pero no pensamos quedar en medio de una.

Hicimos caso al consejo del guardia y tomamos un camino alternativo. Descubrimos un paseo escondido frente al mar donde no había más nadie a pesar de que la vista era espectacular. A nuestro lado derecho teníamos el mar con las montañas desérticas de fondo y del lado izquierdo unas casas modernas, muy bonitas, con un jardín extenso que terminaba en el paseo y en algunos casos, en muelles privados.

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Al final del camino nos tiramos un rato en la playa a descansar, para luego regresar al hostal, buscar algo de comer y volver al ruedo. Ésta vez nos fuimos hasta un obelisco ubicado en una colina con vistas al pueblo y al mar. Subimos con las bicis hasta que ya no pudimos más por la arena y empezamos a caminar. Dimos unas cuantas vueltas contemplando el panorama y luego nos sentamos a ver el atardecer. Al final no hicimos lo que originalmente teníamos planeado, pero el día fue maravilloso y el paseo en bici un éxito.

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Si les gusta pedalear les recomendamos alquilar sus bicicletas en Paracas y ojalá logren entrar a la Reserva porque al día siguiente descubrimos que el camino es espectacular.

Islas Ballestas y Reserva Nacional de Paracas

Reservamos una excursión coordinada por el hostal que incluía visitar las Islas Ballestas por la mañana y la Reserva Nacional de Paracas en la tarde.

Las Islas Ballestas están ubicadas a media hora desde la costa de Paracas y son un conjunto de formaciones rocosas donde habitan una gran variedad de especies. El paseo es en bote y no se puede desembarcar en las islas para proteger su fauna, pero los botes se acercan bastante y las vistas son impresionantes. Nuestro bote no tenía techo y normalmente ninguno tiene, por lo que recomendamos llevar un sombrero o gorra para cubrirse del sol y de los desechos de las aves que pueden caerles encima.

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En el camino, pasamos por El Candelabro, un geoglifo, dibujado en la arena por la costa norte de la península de Paracas. Se desconoce quién y cómo se hizo y es un misterio que haya permanecido intacto tanto tiempo ya que se calcula que tiene unos 2000 años. Algunos lo relacionan con las líneas de Nazca porque El Candelabro apunta hacia ellas y mide unos 150 metros de alto y unos 50 metros de ancho lo cual también lo hace perfectamente visible desde el aire.

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Al acercarnos a las Islas Ballestas empezamos a ver una gran variedad de aves como el pelícano, el cormorán guanay y el pingüino de Humboldt. También nos acercamos a los lobos marinos que habitan en las Ballestas; algunos posaban tomando el sol en una roca, se tiraban al agua, se bañaban y volvían a subir por más sol. Todas las fotos que tenemos la hicimos con el móvil porque, para variar, olvidé la batería de la cámara en el hostal.

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Durante el recorrido de una hora, también pasamos debajo de los arcos de las islas apreciando su belleza y los distintos colores de las rocas que forman un paisaje fascinante.

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Por la tarde finalmente pudimos visitar la Reserva Nacional de Paracas, un área protegida de 335 hectáreas. La primera parada fue en el Museo Julio C. Tello, ubicado dentro de la reserva donde se explica sobre la cultura paracas, su evolución a través del tiempo y el ecosistema. Antes de entrar tomamos un pequeño sendero que salía de allí y nos acercaba al mar para contemplar flamencos, gaviotas, pelicanos, entre otras especies. Dentro del museo, el guía nos explicó lo excepcional del lugar por su ubicación, la proximidad y actividad de las fallas y que es de los puntos más ricos del planeta por su abundante biodiversidad.

Luego nos dirigimos hacia un mirador en el que se apreciaba perfectamente la bahía sur de la península, los acantilados, la Playa Roja y Lagunillas. También se podía apreciar la bahía norte, aunque un poco menos por la neblina y la distancia a la que estábamos. Nos quedamos contemplando el paisaje y haciendo fotos antes de bajar a la Playa Roja, única en Perú y que recibe su nombre por el color de la arena producido por las abundantes erupciones volcánicas de la zona. Seguimos nuestro camino hasta Lagunillas, un pequeño puerto con una playa, donde nos comimos unos emparedados que ya traíamos preparados. Alberto nos había informado de antemano que los restaurantes de la zona son demasiado turísticos, lo que quiere decir, que los precios son bastante altos para lo que ofrecen.

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Otras paradas recomendadas al visitar la Reserva Nacional de Paracas son La Catedral y la Playa La Mina. En esta ocasión no pudimos llegar a ellas porque el acceso estaba cerrado.

Al regresar al hostal, estuvimos celebrando el cumpleaños de una de las chicas que trabaja allí. Estaban todas las trabajadoras con Lidia (la esposa del dueño) y algunos huéspedes, charlando alegres y tomando pisco sour preparado por ellas mismas. La celebración siguió y luego del pisco nos ofrecieron vino rosado, después vino tinto y al final repartió una torta que había preparado la cumpleañera.

En nuestra opinión, Paracas es un lugar sorprendete donde hubiésemos podido estar más de una semana. Lamentablemente todas las posibilidades de hospedaje estaban ocupadas así que nos vimos obligados a marchar. Nos quedamos con ganas de más y si algún día regresamos a Lima, Paracas definitivamente será una parada obligatoria.

INFORMACION PRACTICA:

Transporte Lima-Paracas: Bus de la compañía OLTURSA – Precio del tiquete: 11 USD – 4 horas de recorrido.

Hay otras compañías que también ofrecen el transporte. Los tiquetes se pueden comprar en https://busportal.pe/ donde también encontraras información sobre las tarifas, rutas y horarios.

Hospedaje: Paracas Backpackers House – Precio por noche de una habitación privada doble: 15 USD – Cien por ciento recomendado.

Lo que no puedes dejar de visitar: Islas Ballestas y La Reserva Nacional de Paracas.

Para las Islas Ballestas obligatoriamente hay que pagar un tour porque se debe tomar un bote. En cada esquina de Paracas encontrarás personas ofreciendote el paseo y el precio es casi siempre el mismo, alrededor de 30 soles por persona (9 USD).

A la Reserva se puede llegar por cuenta propia sin necesidad de contrar un tour pero el pago de la entrada sí es obligatorio y tiene un costo de 15 soles (4.50 USD) por persona.

Nosotros recomendamos el tour porque vale la pena tener la explicación del guía y porque contratar ambos paseos sale más barato. Nosotros pagamos 45 soles (14 USD) por persona por ambos tours, sin incluir la entrada a la Reserva ni los impuestos del puerto que hay que pagar al salir a Ballestas que son 3 soles (0.90 centavos) por persona.

Fecha de nuestra visita: 24 al 28 de Julio de 2016


Si necesitas más información sobre Paracas o tienes alguna pregunta sobre nuestro post, déjanos un comentario o escríbenos a mochilasrojas04@hotmail.com

Saboreando Lima

Como muchos saben, la gastronomía peruana es reconocida internacionalmente y va mejorando con los años. El nivel ha ascendido tanto que este año se han situado tres restaurantes limeños en el Top 30 de los mejores del mundo y éstos tres han conquistado el Top 5 de América Latina.

Aún y con el buen hacer de Virgilio Martinez (Central), Mitsuharu Tsumura (Maido) y Gastón Acurio (Astrid y Gastón), no fuimos a ninguno de éstos restaurantes porque en ésta ocasión se escapan de nuestro presupuesto. Tampoco fuimos al otro extremo, que son los mercados y puestitos de las calles, donde también se come riquísimo como en muchas partes del mundo. Lo que hicimos fue seguir las recomendaciones de nuestros queridos amigos Ale y Majo y sí nos pasamos un poco del presupuesto, pero valió la pena.

En Perú existen tres tipos de cocina: Costeña, Andina y Selvática. En este caso, la que nos ocupa es la primera que podemos dividir en:

  1. Chifa: Es una mezcla de sabores de la cocina peruana con la cocina China. En la mayoría de restaurantes de este tipo se puede comer por menos de 10 soles y su plato estrella es el arroz chaufa.
  2. Nikkei: En este caso se mezcla la comida japonesa, como por ejemplo el típico sushi, con aderezos peruanos como el jugo del ceviche.
  3. Marina: Como su nombre indica, es aquella que se hace con especies del mar como el famoso ceviche.
  4. Criolla: Es la comida tradicional peruana como por ejemplo el cuy, el ají de gallina o las papas a la huancaína.

En nuestra corta estancia en Lima probamos un poco de las tres primeras. La Criolla nos quedó pendiente pero ya la probaremos en nuetras próximas paradas.

A continuación, los dejamos con nuestra descripción y opinión de los restaurantes que visitamos durante nuestra estadía:

EDO SUSHI BAR • Miraflores, Calle Berlin, 601 • http://www.edosushibar.com

En cuanto llegamos a Lima, Majo y su amiga Lia, estaban por salir a almorzar a Edo, un restaurante Nikkei, que es de sus favoritos. Majo, Ale, Lia y su novio van con mucha frecuencia y nos contaron que normalmente se sientan en la barra en donde el chef que prepara los rollos de sushi les hace rollos especiales para que degusten nuevos y distintos sabores. Esta vez nos sentamos en una mesa regular y pedimos un paquete y medio con diferentes makis y sashimis. Todos estaban buenasos (como dicen por aquí). A Gaby el que más le gustó fue el Pakó Maki, un rollo que traía langostino empanizado por dentro y por fuera estaba enrollado con salmon fresco, una rodaja de limón encima y bañado en salsa dulce, una combinación de sabores exquisita.

Para mi elegir uno es difícil, pero entre los otros que pedimos están el Acevichado, el Masaki, el Tartar y el Shogun.

Nos gastamos aproximadamente 18 USD por persona.

MADAM TUSAN • Miraflores, Ave. Santa Cruz 859 • http://www.madamtusan.pe

Si bien no pudimos ir al restaurante más valorado de Gastón Acurio, sí pudimos degustar su cocina en Madam Tusan. Fuimos a cenar con Iker, un amigo de Barcelona, a quien le habían recomendado este lugar de comida chifa.

Los “chifas” como se les llama popularmente, se caracterizan por servir grandes cantidades de comida a un precio muy económico. Madam Tusan es más elevado pero la cantidad de comida fue igual de abundante.

Compartimos entre los tres unas berenjenas rellenas, un arroz charapa y una “fiesta de pato” que constaba  de cuatro platos elaborados con distintas partes del pato. El primero unos taquitos de piel crocante (mi plato favorito de la noche), el segundo era la carne con verduras al wok, el tercero más carne salteada con verduras y fideos y por último una sopita hecha con la carcasa.

Para Gaby el arroz charapa fue el plato estrella de la noche. Las especies y condimentos que lleva éste arroz, hacen que tenga un color amarillo y un gusto delicioso. También lleva pato y trozos de plátano maduro que le dan el toque perfecto.

Tuvimos que pedir la mayor parte de la comida para llevar y si no la hubiéramos olvidado, podríamos haber quedados satisfechos en el almuerzo del día siguiente.

Nos gastamos aproximadamente 28 USD por persona.

CANTA RANA • Barranco, Genova 101

Es un restaurante muy peculiar que se encuentra en el distrito de Barranco. Tiene una decoración muy colorida como para encajar en el pintoresco barrio de Barranco. Ale y Majo nos recomendaron que pidiésemos el ceviche apaltado con chicharrón, al cual delicioso se le queda corto. El ceviche era de pescado aliñado, con una palta que lo cubría y acompañado de chicharrones de calamar, mote y boniato.

canta rana

También pedimos unas yucas fritas que venían con una salsa huancaína y una típica jarra de chicha morada, hecha de maíz negro. Al principio Gaby no estaba muy convencida de pedir la chicha morada porque no se imaginaba el sabor, pero terminó encantada. Yo ya la había probado en distintos lugares cuando estuve en el norte de Perú y la del Canta Rana es de las mejores que he bebido.

Nos gastamos aproximadamente 15 USD por persona.

BAR DE LA 73 • Barranco, Ave. El Sol 175

Benjamin nos recomendó el Bar de la 73 y casualmente esa misma noche Ale y Majo propusieron ir a cenar allí ya que no teníamos mucha hambre y este es un buen lugar para pedir platitos de picar. Compartimos un platillo de choclo con queso y un tartar de atún, ambos excelentes.

Ale y yo nos tomamos unas Cusqueñas, una de las cervezas típicas de Perú, Majo un Gin Tonic y Gaby pidió un Chilcano, un coctel peruano hecho a base de pisco, pero más suave que el tradicional pisco sour porque lleva jugo de limón y gaseosa (normalmente ginger ale). En varios lugares también ofrecían chilcanos de distintas frutas como maracuyá y tamarindo.

Nos gastamos aproximadamente 12 USD por persona.

EL PAN DE LA CHOLA Miraflores, Ave. Mariscal La Mar 918

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Fuimos al Pan de la Chola a desayunar. Llegamos justo a tiempo para no hacer cola, ya que una vez nos sentamos, el lugar se llenó rápidamente y la fila llegaba hasta la puerta.  Nos encantó nuestro desayuno que fue un emparedado Caprese y unas tostadas con palta y aceite de oliva. Las tostadas estaban deliciosas incluso solas con el aceite de oliva ya que son hechas con pan artesanal elaborado por ellos mismos.

Nos gastamos aproximadamente 7 USD por persona.

SPIZZA • San Isidro, Ave, 2 de Mayo 455 • http://www.spizza.pe

Ale, como buen siciliano, no quiso que marcháramos sin probar lo que para él es la mejor pizza de Lima, y realmente estaban muy, muy buenas. La masa que utilizan en SPIZZA es fina y casera, y el resto de los ingredientes estaban frescos y deliciosos.

Ale estaba obsesionado con la pizza búfala ya que tiene mucho éxito y siempre que llegaban al local ya se les había agotado. Esta vez tuvimos suerte y en cuanto entramos, le dijimos al camarero de turno que nos reservaran dos pizzas de búfala. Ésta fue nuestra favorita pero también probamos la pizza calabrese con aceitunas negras, salami y cebolla y estaba deliciosa. Cien por ciento recomendado.

Nos gastamos aproximadamente 18 USD por persona.

Para terminar con un dato curioso, Perú es el único país donde Coca-Cola es superada por la marca local Inca Kola. La Inca Kola es un refresco color amarillo con un sabor que nos recuerda a caramelo o jarabe y que a Gaby le encanta, pero para mí tiene un sabor parecido al Red Bull que no termina de convencerme. De todas maneras no se pueden ir de Perú sin probarla.


Si necesitas más información sobre alguno de éstos restaurantes o tienes alguna pregunta sobre nuestro post, déjanos un comentario o escríbenos a mochilasrojas04@hotmail.com

Primera Parada: Lima

Lima, situada en la costa central de Perú, es la única capital suramericana con mar, en donde habitan 9 millones de personas. Actualmente está entre las ciudades más turísticas de Latinoamérica y es conocida especialmente por su gastronomía, historia y cultura.

IMG_7274Volamos desde Panamá y llegamos a Lima después de mediodía. Nos alojamos en la casa de Alessandro (Ale), un gran amigo siciliano que conocí en Barcelona. Ale vive en Lima con su novia, Maria José (Majo) y su gata Maki o Maki Roll como le dicen de cariño. Majo es de Bogotá y fue quien nos recibió, con los brazos abiertos y una gran sonrisa, en su apartamento en Miraflores. Alessandro y Majo se conocieron hace más de un año en Lima y son una pareja encantadora. Nos recibieron como en casa y nos dieron muchas recomendaciones para el resto de nuestro viaje.

Día 1: Almuerzo, Relajarnos y Cena

Lo primero que hicimos al llegar fue comer. La fama que tiene Lima, de ser una de las capitales de gastronomía más importantes del mundo, no es en vano. Todo lo que comimos en ésta ciudad da mucho de qué hablar por lo que escribimos un post separado para contarles detalladamente sobre los lugares a los que fuimos y los platos que probamos. Te invitamos a leerlo haciendo click aquí.

Además de comer, el primer día decidimos relajarnos y no hicimos mucho más.

Día 2: Caminando desde Miraflores hasta Barranco

Miraflores es un distrito exclusivo de Lima con una gran variedad de restaurantes, cafés y bares.  Además, se puede pasear tranquilamente ya que es muy seguro. A mí me encantaron los edificios modernos con detalles de madera que son predominantes en ésta zona, especialmente algunos que están justo frente al mar, sobre los acantilados.

Pasamos por el Faro de la Marina, por el famoso Parque del Amor, donde había parejas haciéndose fotos de boda y algunas otras romanceando y cruzamos el Puente Eduardo Villena viendo varios parapentes adornar el horizonte. Pese a que el día estaba nublado, fue un recorrido hermoso en el cual disfrutamos de las vistas al mar, a los acantilados y al resto de la ciudad.

gaby foto lima

Barranco, nombrado por su topografía, es el distrito bohemio de Lima. Es un lugar pintoresco con casas coloniales y republicanas de distintos colores. Aquí residen artistas de diferentes campos, entre los cuales está Mario Vargas Llosa, escritor nacido en Arequipa, Perú, ganador del premio Nobel de Literatura en 2010 y quien redactó uno de mis libros favoritos: Las Travesuras de la Niña Mala.

En Barranco nos encontramos con Benjamín, un amigo peruano de Quico a quien conoció en el 2000 en una escuela de verano en Inglaterra. Quico y Benjamín tenían 16 años sin verse y habían perdido el contacto, pero gracias a las redes sociales se comunicaron hace unas de semanas y quedaron en verse cuando estuviésemos en Lima. Así participé de este lindo reencuentro y además de tomarnos unos cafés y una Inca Cola mientras charlábamos, Benjamín nos llevó a hacer un recorrido en su coche llegando hasta la Playa Herradura. Luego nos dejó nuevamente en Barranco y caminamos por el Puente de los Suspiros hasta llegar a la Plaza de Armas de Barranco desde donde pedimos nuestro Uber a casa.

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Día 3: Centro Histórico en el TuriBus

Tomamos un paseo en el TuriBus, el cual se reserva y aborda en Larcomar, un centro comercial que está situado en el borde de los acantilados en Miraflores. Además de pasar nuevamente por Barranco, fuimos al Centro Histórico de Lima, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1988. De camino al Centro Histórico pasamos por el Parque de la Reserva, famoso por sus fuentes de agua y el Circuito Mágico de las fuentes que se realiza cada noche con música y luces.

Al llegar al Centro Histórico, pasamos por la Plaza de San Martín y nos bajamos en la Plaza de Armas. Allí estábamos rodeados de edificios de estilo colonial. Entre ellos la Municipalidad de Lima, la Catedral y el Palacio del Gobierno, que llaman la atención a todos los visitantes, especialmente por los balcones de la época que todavía conservan.

balcones

En el centro de la plaza hay una hermosa fuente de bronce. Nos llamó la atención que, según nuestro guía, cada 28 de Julio, Día de la Independencia del Perú, sale Pisco en vez de agua de ésta fuente.

plaza de armas co

conventoTambién visitamos la Basílica y Convento de San Francisco ubicados a pocos minutos caminando desde la plaza. Por dentro las paredes del convento están decoradas con mosaicos sevillanos traídos de España y los techos cubiertos en madera de cedro trabajada, formando figuras geométricas. La visita incluye bajar a las catacumbas, antiguamente el cementerio de la ciudad. Yo lo intenté, pero al verme en un espacio muy pequeño y lleno de gente, tuve que salir y dejar a Quico solo. Él terminó el recorrido y logró ver la impresionante fosa común en donde se pueden observar restos de la estructura ósea humana, acomodados de manera ‘original’.

En el segundo piso del convento, hay una biblioteca de dos plantas con unas escaleras de madera muy interesantes en forma de caracol  y una gran variedad de libros antiguos que abarcan varios siglos. De regreso al primer piso, nos encontramos con una cúpula también hecha de madera de cedro, pero de estilo mudejar, que ha tenido que ser restaurada ya que se vio afectada por el fuerte terremoto que sacudió Lima en el 2007. Desafortunadamente no se pueden hacer fotos dentro del convento en ninguna de las áreas que visitamos.

Así terminó el recorrido, regresamos a Larcomar y nosotros caminamos nuevamente por el Malecón, al anochecer, hasta llegar a casa.

Información Práctica

Transporte Aeropuerto-Miraflores: 50 pesos en Uber.

En el aeropuerto hay una red de Wi-Fi en la que se pueden conectar por diez minutos lo cual fue suficiente para pedir nuestro Uber. Si no igualmente hay compañías de Taxi justo después de pasar el área de “Reclamo de Equipaje”.

Movilidad: Uber. También hay taxis y buses, pero no utilizamos ninguna de las dos. El precio del Uber es bastante económico e incluso se puede pagar en efectivo.

Conectividad:  Nosotros hemos comprado un sim card de Entel (20 USD por 2 semanas de Whatsapp y Facebook ilimtado y 1GB de data). También hay Claro, Movistar y Bitel pero según los locales Entel tiene la mejor tarifa  para visitantes. Quico antes había utilizado Bitel y es más económico, pero aún tienen muy pocas oficinas en el país y todas nos quedaban muy lejos de nuestra ruta.

Lo que no puedes dejar de visitar: Malecon de Miraflores hasta Barranco, perderse por las calles de Barranco y comer un ceviche en “el Canta Rana”.

¿Vale la pena el TuriBus? Depende. Nosotros pensamos que siempre es mejor caminar tranquilamente sin ir corriendo de un lugar a otro pero si tienes poco tiempo en Lima, definitivamente recomendamos el TuriBus. En aproximadmente 4 horas el TuriBus te da un vistazo muy completo de la ciudad por 27 USD, considerando que Lima es bastante grande y el Centro Histórico está lejos de Miraflores y Barranco. Sin embargo, quedan luagres por visitar, por ejemplo, caminar por la Plaza de San Martín o por el Parque de la Reserva.

Fecha de nuestra visita: 21 de Julio al 24 de Julio de 2016.

Si necesitas más información sobre Lima o tienes alguna pregunta sobre nuestro post, déjanos un comentario o escríbenos a mochilasrojas04@hotmail.com